No podía salir de mi asombro. Mientras me dirigía a hablar con los chicos sobre el inicio de la temporada, hacía balance de lo sucedido hasta ahora. Tenía la oportunidad seria de entrenar a un equipo de fútbol profesional de la Serie A, cuando hacía unos días mi única meta había sido encontrar trabajo como administrativo de alguna empresilla o dando clases de repaso en alguna escuela.
No podía desaprovechar esta oportunidad, pero a la vez no quería caer en el “todo vale” para conseguir resultados. Si mi intención era realmente continuar al frente del equipo debía centrarme en conseguir que los jugadores se adaptaran al estilo de juego. Lo habían hecho bien hasta el momento, pero las pruebas de verdad vendrían en los próximos 2 partidos, empezando ya con un rival de nivel como el Genoa.
Mientras la plantilla realizaba carrera continua de resistencia, Gotti y yo charlamos sobre los puntos que fallaban hasta el momento, a saber :
-La defensa era muy lenta; lo solventaba con una muy buena colocación y ayudas constantes, pero las ocasiones rivales habían llegado en fallos de reacción ante pases al hueco. Los laterales eran más rápidos pero tampoco podíamos retrasarlos más y perder el apoyo que daban al mediocampo.
-La precipitación en ataque nos hacía fallar muchas oportunidades. Delanteros de la calidad de Amauri o Palladino no podían fallar remates tan claros como los que habíamos tenido. Alrededor de un 40% de los disparos iban a puerta. Así no marcaríamos contra equipos de entidad.
-Valdés, el jugador que debería liderar el ataque, no entraba en juego todo lo que necesitábamos. Había que generarle más espacio para poder iniciar las jugadas. Había pasado a ser suplente por su falta de participación durante el juego.
-Debíamos encontrar solución a la falta de altura del mediocampo. En los balones por alto sufríamos más de la cuenta en esa zona, y eso generaba en algunos casos superioridad en contra de nuestra defensa.
En eso estábamos cuando se me acercó el presidente.
-Tenemos que hacer un pequeño cambio en nuestro acuerdo-me dijo en voz baja.
-Cual?
-Deberás hablar con la prensa. Una periodista que nos sigue habitualmente.-me dijo.-No quiero mentirle sobre la situación; siempre ha sido comprensiva con la situación del club y nos ha ayudado a mantener la fe de la afición muchas veces.
-Qué tengo que hacer?
-Me ha pedido una pequeña entrevista de 10 minutos, unas pocas preguntas. No he podido negarme. Sabe de tu situación interina y de tu poca experiencia, pero poca cosa más.
Acepté. No tenía otra opción, aunque no me gustaba hablar con la prensa ahora, cuando mi situación era tan delicada y no podía acudir a los resultados para justificar decisiones o el juego del equipo. Ghirardi me acompañó hasta uno de los despachos de prensa y me presentó a la periodista que estaba esperando allí:
-Ivana Sant’Angelo, de la Gazzetta di Parma.
Una vez hechas las presentaciones, Ghirardi nos dejó. Tras preparar su bloc y tras un par de comentarios insustanciales, empezó la entrevista:
-Qué le parece ser el técnico del equipo sin tener ningún tipo de experiencia?-empezó.
-Mire, le seré sincero, estoy encantado y soy muy consciente de la suerte que tengo por que el presidente haya confiado en mi, pero no estoy de acuerdo en que no tengo experiencia.-contesté.
-A qué se refiere? Ha entrenado anteriormente?
-No, la verdad. Pero dígame entiende usted de fútbol?-le pregunté.
-Bueno, pues si.Trabajo en ello cada dia como periodista.
-Y se ve capaz de analizar qué funciona y qué falla en los partidos?-continué.
-Bueno, si. Ya veo por donde quiere ir-me sonrió.
-Alguien como usted o como yo que nos empapamos en fútbol cada dia tenemos una base sólida para poder dirigir un equipo. El problema radica en saber traspasar los propios conocimientos e impresiones a los jugadores. Este es el auténtico quid, y no el preocuparse por pertenecer o no al “gremio” de entrenadores.-argumenté convencido.
-Le replantearé la pregunta entonces-volvió a sonreir-Cree que tiene los conocimientos y la habilidad de trato personal suficiente para afrontar un reto como dirigir al Parma en la Serie A?
-Pues si, pero debo demostrarlo; no sirve de nada que lo crea más o menos si no soy capaz de plasmarlo en juego y resultados.
-Siguiendo en este mismo tema. Son suficientes los conocimientos que posee?
-Veo que esta es la base de la preocupación ,jeje-sonreí un momento. – A mi entender el fútbol es básicamente azar.-vi como enarcaba una ceja- A dia de hoy, con las plantillas que hay en las ligas importantes, todos los equipos tienen grandes profesionales que saben hacer muy bien su trabajo. Si un técnico pudiera calcular en base a las habilidades de sus jugadores el devenir de un partido, el juego sería muy aburrido, y predecible. Pero no es así.
-Le sigo, continue-me dijo interesada.
-La cuestión es que somos humanos, y los jugadores a veces fallan un control, o hacen un regate mejor de lo normal, o se desconcentran un segundo cometiendo un error fatal de marcaje. Si repasáramos los goles de la temporada pasada estoy seguro de que encontraríamos muy pocos que no fueran debidos a pequeños errores.
-Quiere decir que todo se basa en buscar o provocar esos errores?-preguntó.
-En eso, y en minimizar el azar en el juego.-Continué viendo que mostraba interés.-Inculcar la concentración evita despistes, inculcar el trabajo en equipo evita los espacios inesperados para el rival, entrenar una buena colocación evita sufrir rebotes o malos controles. En definitiva-gesticulé con las manos.-Todo eso hace que lleguemos a controlar parte de las posibilidades de ganar un partido.
-Y la calidad de los jugadores no cuenta?-me preguntó con un tono de acidez.
-Claro que cuenta! No estoy diciendo que el resultado sea azar, si no lo que pasa en el juego, que al final es lo que decide el resultado.-viendo que fruncía el ceño, intenté explicarme mejor.-Giovinco, por ejemplo, tiene una calidad extraordinaria, pero es capaz el sólo de driblar a toda la defensa y marcar sin oposición? No, es necesario que algún compañero abra el campo para que la defensa cometa un error, o que pueda engañar al contrario con algún desmarque.
-Creo entenderle, pero…
-No quiero que me malinterprete, en ningún caso estoy diciendo que todo dependa de la suerte y que por eso yo puedo entrenar al equipo. Lo que digo es que la experiencia no es, en este caso, garantía de juego y resultados. Alguno de los mejores entrenadores actuales empezaron en sus clubs con muy poca experiencia.
-Si pero-me cortó- Guardiola en el Barça, por ejemplo, había sido jugador.
-Ahí me está dando la razón.-exclamé.-Guardiola fue jugador, y yo también! Él un grande que lo ganó casi todo, y yo un mediocre que tenía que pagar para jugar. Pero estamos hablando de que su experiencia en el campo y los partidos que haya visto, y no su calidad, es la que determina su validez para dirigir un equipo.
-Ahora lo veo claro.-me dijo mientras me señalaba con el dedo- Lo que quiere plantear es que el ser técnico profesional no quiere decir saber más que cualquier simple aficionado sobre fútbol.
-Exacto-exclamé, agradecido de que hubiera cogido la idea.- El profesional tiene conocimientos sobre preparación física y entreno de los que yo no dispongo, pero, no los necesito! Ya tengo un equipo técnico para eso.
-Bien, aceptando esta larga disertación. Que planteamiento podemos esperar en los próximos partidos?-preguntó cambiando de tema.
-Pues mire, hemos consensuado con Mezzini un 433. Queríamos adaptar la formación al equipo y no al revés. Lo que si estamos intentando inculcar son 3 bases: trabajo en equipo, presión y paciencia.
-Paciencia?-preguntó extrañada.
-No queremos precipitarnos en los partidos. Precipitarse causa errores que en el nivel de competición que estamos no nos podemos permitir.
-Significa eso un planteamiento defensivo?
-No, significa seguir el planteamiento de cada partido hasta el momento que sea necesario cambiarlo, pero siempre con decisiones bien meditadas. Podemos estar presionando en todo el campo, mantener posesión y aun así no conseguir entrar en el área o no acertar con nuestros disparos. Significa eso que no funciona y debemos empezar a colgar balones? Eso lo queremos evitar.
-No le sigo aun-me dijo-No hay que hacer cambios durante el partido?
-Lo que le digo es que durante la primera media hora de partido o más, el contario estará concentrado y al 100% físicamente. Algo que no funcione entonces puede funcionar cuando el rival esté cansado. Hay que tener paciencia hasta encontrar el camino al gol, la precipitación sólo hay que aplicarla cuando perdemos 0-2 y sólo quedan 15 minutos.
-Entiendo lo que me dice. Una última pregunta, y que conste que no es con mala fe.-me dijo sonriéndome de nuevo-Se ve dirigiendo al equipo toda la temporada?
-Jajaja-una chica directa, pensé-Mire estoy contento por tener la oportunidad de estar aquí, pero le mentiría si le dijera que estoy seguro de que todo va a ir bien. Todo lo que hemos hablado es teoría y tiene que venir acompañado con resultados. Flaco favor haré al club si por un anhelo personal hago peligrar la clasificación del equipo. Lo primero, y le agradecería que realizara seguimiento de ello, es demostrar que estoy cualificado para dirigir el equipo, que se transmitir el fútbol como lo entiendo a los jugadores. Una vez hecho esto veremos si puedo afrontar con garantías la temporada. Tenemos plantilla para ello.
-Míster, no se si conseguirá lo que me ha contado, pero debo decirle que me llevo una muy buena impresión de esta entrevista.
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